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En el artículo sobre los probióticos, prebióticos y simbióticos apareció varias veces el miso. Algunos me habéis preguntado qué es, cómo se usa y donde se puede comprar así que he pensado que nada mejor que un artículo para aclarar dudas.


El miso es un condimento en forma de pasta procedente de Japón y que se prepara tradicionalmente a partir de soja y otro cereal fermentados (arroz o cebada).

Para su preparación se utiliza una mezcla de habas de soja y arroz o cebada al vapor puestos a fermentar en barriles a los que se les añaden el hongo Koji y la sal para que se produzca dicha fermentación.

Este proceso dura meses y en este tiempo va soltando jugos que hay que extraer y van a servir para elaborar la salsa Tamari.


Dependiendo del tiempo de "maduración" y la proporcion soja/cereal encontramos diferentes colores, sabores, texturas y tipos de miso.

Los más comunes son:


- Rojo Aka-miso (赤味噌)

- Blanco Shiro-miso (白味噌)

- Amarillo Shinshu-miso con un tiempo de fermentación más largo que el miso blanco.

- Negro Kuro-miso (黒味噌)

- Picante Kara-miso (辛味噌)

- Dulce Ama-miso (甘味噌)


La característica fundamental del miso es su sabor intenso y la capacidad de potenciar el sabor de otros alimentos evitando el uso de sal u otro tipo de condimentos menos saludables.

Las posibilidades son infinitas: disuelve una o dos cucharadas a la hora de hacer una salsa, un aliño con mostaza, agave, aceite de oliva y miso queda espectacular, disuelto en un poco de agua o aceite para marinar cualquier verdura, tofu o tempeh, es el ingreciente principal de la famosa sopa de Miso, etc..


Lo importante es comprarlo sin pasteurizar y no cocinarlo, es decir, añadirlo siempre cuando hayamos retirado nuestro recipiente del fuego y haya dejado de hervir.

Esto no debemos olvidarlo ya que el miso es un fermento y como tal es un alimento vivo. Si lo calentamos en exceso, vamos a matar esos microorganismos que se encargarán de repoblar nuestra flora bacteriana y fortalecer nuestro sistema inmune.

Lo mismo sucede con la pasteurización.


Miso pasteurizado se vende casi en cualquier supermercado.

La versión sin pasteurizar es algo más difícil de encontrar pero en tiendas especializadas de productos asiáticos o en tiendas ecológicas lo podéis encontar sin problemas.

Además dura muchísimo si, una vez abierto, se conserva en el frigorífico y se cierra de forma adecuada.


Así que os animo a que probéis y experimentéis sin miedo y me contéis que tal os ha ido.


Espero haberte inspirado

Con amor

Cristina





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