Buscar

De publicidad engañosa, antiácidos y otros aspectos de nuestra alimentación.

Quería hablarte de una cosa muy importante.

En realidad no se trata de nada nuevo.

De hecho es posible que cuando me leas creas que soy una cansina.

Pero he decidido usar la misma táctica que usa la publicidad.

Esa que nos hace comprar cosas para ser más altos, más guapos, más delgados y más ricos.

Y nosotros nos lo creemos y las compramos.

Que me pongo a divagar... decía que voy a usar una de las técnicas que se usa en publicidad que es repetir el tema, metértelo hasta en la sopa para que al final sucumbas y compres.

Yo no quiero que compres. Bueno si quieres comprar mis servicios de asesoramiento, yo encantada!.

Lo que yo quiero es que aprendas, que sea listx y que dejemos de comer caca.



Tengo un compañero de trabajao que cada día para comer se compra un bocata del bar de la esquina.

Después se toma un antiácido.

O dos.

Se queja de cansancio y de malestar en el estómago.

Mi compañera se va turnando a la hora de la comida entre bocata, pizza, sandwich o pasta acompañado de cola, fanta y este tipo de bebidas.

Tiene 33 años y diabetes tipo II.

Ella cree que su diabetes es genética porque sus padres y su hermano también tienen.

El chico del almacén no toma café.

En su lugar se bebe unos 3 Red Bull al día y se alimenta de pan blanco con mantequilla de cacahuete azucarada.

Permanentemente tiene "cositas": Llagas en la boca, orzuelos, acidez, etc..

Y a ninguno de ellos el médico les ha dicho que lo que comen está directamente relacionado con cómo se sienten y lo que les está pasando.

O sí, pero les da igual.

Tenía una amiga que cuando compraba carne, lo hacía de la más barata que encontraba, la que estaba empaquetada y marinada en alguna sustancia viscosa para encubrir la calidad y el aspecto.

Productos procesados, baratos y con mucho sabor

¡Menudo chollo! ¿No te parece?


Pues no, queridx.

No es ningún chollo.

Es una bomba para tu organismo.

Tan fácil como leer una etiqueta de alguna de estas cosas que se venden como alimentos.

Si tu no entiendes los ingredientes, tu cuerpo tampoco.

Lo cual significa que tu organismo tiene que esforzarse mucho para poder metabolizar, digerir y eliminar eso que te estás comiendo porque no lo identifica, ¡no sabe que es!.

Tus riñones, tu hígado, tus intestinos, tu estómago, tu sangre, todo tu cuerpo, TÚ, estás recibiendo esos aditivos que le dan más sabor, más color, que lo hacen más esponjoso, más crujiente pero que están suponiendo un esfuerzo enorme para tu cuerpo.

Qué sucede cuando esto pasa mucho? Pues que comenzamos teniendo algunos síntomas que pueden ser dolores de cabeza recurrentes, acidez, cansancio, malestar, falta de concentración y muchas cosas más para las que siempre hay una pastillita.

La consecuencia final es la enfermedad.

Y no me refiero a un simpre resfriado, me refiero a una inflamación crónica que mantiene en alerta permanente a nuestro sistema inmune y a la mínima caemos porque no podemos defendernos.

Nuestras defensas están agotadas de mandarnos señales en forma de síntomas para que cambiemos lo que comemos y nosotros no hacemos ni caso.

Por supuesto la industria alimentaria tiene una gran parte de culpa.

Campañas de publicidad en las que se invierten millones de Euros para venderte auténticas porquerías.

Y caemos como tontos porque no somos capaces de hacer el esfuerzo de leer una etiqueta, pensar un poco antes de comprar o cambiar un par de hábitos.

Cambios que nos harían más libres y nos encontraríamos mucho mejor.

La industria farmacéutica se lleva otra parte bien gorda de culpa porque claro, si la gente se alimenta correctamente, hay muchos menos enfermos y por ende necesitaríamos menos medicamentos. (¿¿Te lo imaginas??)

Los políticos que mojan en los dos sitios y tienen intereses en ambas industrias.

Y finalmente nosotros.

Cada uno de nosotros tiene una parte importante de resposabilidad en lo que compra.

En muchas ocasiones no queremos oir ni saber.

Preferimos, como mi compañero del ejemplo anterior, comernos un bocata de no sabemos bien qué y despés un antiácido.

Ayer escuchaba un PodCast muy interesante de un virólogo español hablando sobre esta dichosa pandemia.

Decía que el enfermar de Corona Virus o no y la recuperación, depende de varios factores pero los que tienen más peso son la edad (ahí no podemos hacer nada), la obesidad, es decir, lo que comes, y por ende tu sistema inmune.

A más porquería, más producto procesado, más azúcares refinados, más castigadas van a estar tus defensas y más posibilidades tienes de enfermar y/o de recuperarte peor o incluso de no hacerlo porque tu cuerpo va a estar exhausto y no va a poder cumplir su función de defenderte.

Sea de una diarrea o de Corona.

Ahí te dejo la reflexión.

0 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

Desgaste emocional, TAC y gordofobia

Yo adoro a mis hijos. Pero me ponen de los nervios. Y es que todo esta situación que hemos vivido y seguimos viviendo hay quien la ve como una oportunidad para encontrarse a si mismx, para poner ideas