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Pan de muerto


Tradicionalmente en todo el mundo hay un día al año dedicado a recordar a los que ya no están.


Reunirse y compartir no sólo recuerdos sino dulces como els panellts, los huesos de santo, los buñuelos de viento o los pestiños es tradición, pero si hay un lugar en el mundo donde el día de todos los santos se celebra a lo grande es México.


El pan de muerto no puede faltar en ningún hogar mejicano en un día como este y yo te traigo una receta adaptada: un pan de muerto con harina integral y azúcar de coco.


La forma circular que tiene el famoso pan simboliza el ciclo de la vida y la muerte. En su parte superior, en el centro, surge un pequeño círculo que representa el cráneo, las cuatro canelillas hacen alusión a los huesos y a las lágrimas derramadas por los que ya no están. 


Colocadas en forma de cruz pueden simbolizar los cuatro puntos cardinales consagrados a los distintos dioses, Quetzalcóatl, Tláloc, Xipe Tútec y Tezcatlipoca.


Se cuenta que el origen del pan de muertos se encuentra en la costumbre azteca de ofrecer doncellas en sacrificio a los dioses y colocar su corazón en un recipiente de amaranto, aunque según otros historiadores los antiguos pobladores de Mesoamérica enterraban con sus pertenencias a los muertos con un pan elaborado con semilla de amaranto mezclado con la sangre de los que eran sacrificados para los dioses.


Sea cual sea su origen aquí te dejo la receta.


Ten en cuenta que es una receta larga porque los panes necesitan varios tiempos de reposo



Para 4 panes grandes o 6 medianos necesitas:


Ingredientes


  • 60 ml agua tibia (¼ taza)

  • 12 gr levadura (1 cda.)

  • Un poco deazúcar para fermentar la levadura

  • 350 grs. de harina integral de espelta

  • 300 grs. de harina integral de trigo

  • 4 huevos ecológicos

  • 200 gr leche de soja (o de vaca)

  • 1 cp sal

  • 1 cp vainilla

  • 12 gr ralladura de naranja o de limón.

  • 120 grs. azúcar de coco

  • 100 grs. mantequilla de almendras

  • 100 grs. margarina o mantequilla ecológica


Para barnizar

  • azúcar al gusto de coco

  • 1 huevo ligeramente batido



Disuelve la levadura junto con el azúcar en el agua tibia y deja reposar 5 minutos o hasta que empiece a fermentar. Lo sabrás porque empieza a burbujear.


En un robot de cocina con suficiente capacidad vierte la harina, los huevos, la leche o bebida vegetal, la sal, la vainilla, ralladura de limón y la levadura fermentada y comienza a batir.


Poco a poco y sin dejar de batir, añade la mantequilla de almendras y la mantequilla y el atúcar de coco.


Sigue batiendo hasta que los ingredientes estén integrados.

La masa debe quedar pegajosa pero sin desparramarse.


Deja reposar un par horas o hasta que haya duplicado su volumen.


Amasa ligeramente y divide en 5 partes.

Vamos a hacer cuatro panes, así que debes formar 4 bolas compactas.

Colócalas en una bandeja de horno forrada con papel de horneas y dejalas reposar de nuevo una media hora.


La quinta parte la necesitamos para ir haciendo los "huesos" y las bolas que se ponen encima de los panes. Una vez los tengas listos déjalos reposar unos 15 minutos.


Una vez todo haya reposado moja un poco los panes con agua para "pegar" los huesos y las bolas y deja reposar de nuevo hasta que dupliquen su tamaño.


Enciende el horno a 180°.


Finalmente bate un huevo ligeramente para barnizar los panes y espolvorea con azúcar de coco.

Horena unos 20 minutos o hasta que estén dorados.


En México se acompañan de Champurrado, una bebida caliente a base de harina de maíz y chocolate, que recuerda mucho a nuestro chocolate a la taza.



Espero haberte inspirado.

Con amor

Cristina



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