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¿Qué es la inflamación? ¿Por qué es tan perjudicial?

Hemos oído hablar muchas veces de que la inflamación crónica es causa de múltiples enfermedades, de alimentos pro-inflamatorios, de dieta antiinflamatoria....

Pero ¿qué es la inflamación exactamente?




La inflamación es la primera respuesta del sistema inmunitario a una infección, lesión, herida, fractura o irritación.

Ante una agresión externa, nuestro organismo nos protege y lo hace enviando enrojecimiento, calor, dolor, hinchazón, etc. a la zona dañada.


Estas respuestas son importantes y necesarias porque hacen que, entre otras cosas, tengamos cuidado y protegamos la zona.


Esta inflamación aguda, es deseada para el proceso de curación.


El problema es cuando tenemos a nuestro organismo en este estado de alerta permanentemente, sin descanso porque:


Sufrimos de estrés


Vamos corriendo a todos lados, no tenemos tiempo ni de comer con tranquilidad, dormimos poco y mal....


Todo esto hace que se ponga en marcha el sistema nervioso simpático, que es el que se activa cuando estamos en peligro, segregando cortisol y aumentando los niveles de azúcar en sangre.


Es decir, estamos en alerta, atentos para escapar de ese peligro sea el atasco de las nueve, llevar a los niños a la escuela o huir de un ataque zombie.

Nuestro organismo no filtra.

Si esto pasa cada día varias veces nuestro cuerpo producirá reacciones inflamatorias para restaurar el equilibrio y este proceso reparador se vuelve destructivo.


Nos alimentamos con cosas que nuestro cuerpo no reconoce como alimentos naturales sino como una agresión.


Por ejemplo el pan blanco.

Ese pan esponjoso, suave y delicado se ha hecho con un cereal al que han despojado de la cáscara que no sólo contiene las vitaminas y los minerales sino que además éstos son necesarios para que podamos digerir ese cereal.



Cuando comemos pan blanco nuestro cuerpo tiene que echar mano de las reservas de minerales para metabolizar ese alimento ya que se las hemos quitado.

A la larga nuestro sabio organismo comienza a avisarnos con alergias, picores, malas digestiones, hinchazón.... es decir, estamos en un estado de inflamación permanente.


No nos movemos


Vamos de sentarnos en el coche a hacerlo en la oficina y viceversa.

Como mucho nos paseamos hasta la parada del autobús o del metro y esto es el caldo de cultivo para que comience a desarrollarse la inflamación.


Además si fumamos, tomamos medicamentos y somos obesos es muy muy probable que tengamos inflamación crónica.


En algún momento nuestro cuerpo empezará a enviarnos señales para avisarnos de ese desequilibrio y lo hará en forma de enfermedad: diabetes, Artritirs, Reuma, Parkinson, algunos tipos de cáncer, eccemas...


Si me limito a tratar esa enfermedad pero no me paro a observar qué está generándola y qué debería o podría cambiar en mis hábitos de vida, o no mejoraré, o aparecerán nuevos síntomas o enfermedades para llamar mi atención.


Nos hemos acostumbrado a que llegados a una cierta edad tenemos que tomar medicamentos porque enfermamos y no es cierto.



La enfermedad no es natural.




¿Qué puedes hacer tú para evitar la inflamación y llevar un estilo de vida saludable que te permita vivir muchos años sin estar atado a los medicamentos?


+ Evita alimentos proiinflamatorios: alimentos desvitalizados y procesados como el pan blanco, el azúcar blanco, todo lo que salga de una caja y cuyos ingredientes no entiendas, fritos, aceites de mala calidad, margarinas, exceso de lácteos, etc.


+ Llena tu despensa y tu nevera de alimentos antiinflamatorios: Coles de todo tipo, hojas verdes, fruta fresca sobre todo cerezas y cítricos, cúrcuma, grasas saludables como el aguacate, las nueces o el aceite de oliva, el cacao puro, la cúrcuma, las legumbres.

Cuanto más color y variedad mejor.


+ Añade fermentos a tus platos. Tus bacterias intestinales te harán la ola y te lo agradecerán fortaleciendo tu sistmea inmune y reduciendo la inflamación.


+ Aléjate del estrés y sus consecuencias. Y esto implica no sólo tomarse las cosas con más calma sino alejarse de personas que nos quitan energía y no nos interesan.

No es fácil.

Soy consciente de ello.

Pero pensemos en nosotros mismos.

Comenzarás a dormir mejor, a descansar más y sobre todo a encontrarte mejor.





+ Deja los móviles y las tablets fuera del dormitorio.

A la cama se va a dormir y a pasarlo bien.

Para el móvil ya habrá otro momento.


+ Muévete. No tienes que apuntarte a un gimnasio si en el fondo sabes que a los dos meses ya no vas a ir.

Cálzate unas deportivas y ve andando a los sitios.

Sube por las escaleras.

Comienza a correr.

Usa las tropecientas aplicaciones gratuitas o tutoriales que hay por las redes para hacer deporte desde casa.

En fin, ponte las pilas.


La persona más imprtante de tu vida eres tu mism@



Espero haberte inspirado

Con amor

Cristina


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