Todo comenzó viendo a mi madre cocinar...

Hola, como estás?

Me alegro de que hayas encontrado mi blog y la curiosidad te haya llevado hasta aquí para averiguar quién soy y de qué va esto.

 

Pues allá voy… me llamo Cristina, española afincada en Hamburgo y madre de dos niños.

Cuando yo era pequeña, una imagen normal en mi casa era ver a mi madre en la cocina preparando algo rico: un día lentejas, otro guisado con patatas, otro alubias...

En la mesa se bebía agua y la ensalada compañaba la comida, se hacía la salsa de tomate con las conservas que mi abuela preparaba en verano y se compraba en el mercado cada semana. 

Los referscos, las patatas fritas o los dulces, era algo reservado para ocasiones especiales.

El menú  infantil era lo mismo que comían los adultos pero en menor cantidad. 

El resultado fue que cuando llegué a la adolescencia ni mi hermana ni yo tuvimos apenas acné, hemos crecido fortaleciendo nuestra microbiota y por ende nuestro sistema inmune, entendiendo la importancia de la comida que se cocina en casa, rica en legumbres, verduras, frutas y hortalizas y priorizando el mercado al supermecado. 

He aprendido y me he inspirado en las mejores maestras que podía tener: mi madre y mi abuela y con lo años me he dado cuenta del valor de todo lo que me transmitieron. 

Manzanilla, tomillo, romero, espliego, laurel.. siempre había botes de hierbas secas o colgadas de una esquina en la cocina. Eran nuestras medicinas contra el dolor de barriga o el malestar. 

Ni mi madre ni mi abuela tenían la menor idea de que estaban siendo pioneras en educación alimentaria, sostenibilidad y terapia nutricional. Ellas hacían lo que  habían  aprendido de sus madres y abuelas porque les había funcionado y porque era de una lógica aplastante.

"¿Donde va a compararse un plato hecho en casa con verduras de la huerta con algo que salga de una caja? Eso no puede ser bueno" 

 

Y tenían toda la razón.

Sin saberlo, plantaron la semilla en mi de la alimentación SENCILLA, SANA, SABROSA Y SOSTENIBLE y dio sus frutos. 

A los veintipocos dejé de comer carne y pescado.

Todo un reto porque por aquel entonces en España el vegetarianismo era una cosa de cuatro chalados. 

Pero fue partir del nacimiento de mis hijos cuando empecé a formarme de manera autodidacta. Asistía a talleres, cursos, seminarios, leía todo aquello que caía en mis manos sobre alimentación y cuanto más sabía más consciente era de que toda esa información no podía quedármela para mí.

Fue como una revelación

 

Tenía que compartir todo lo que estaba aprendiendo porque unos conocimientos tan valiosos podian cambiar la vida de la gente: curar enfermedades, aliviar síntomas de otras, ayudar a tener un mejor aspecto, terminar con las molestias tras las comidas… en definitiva comprendí que con algo tan simple como alimentarse de una forma saludable (y lógica) podiamos hacer muchísimo por nuestro bienestar así que tras pensármelo mucho comencé a formarme y todavía sigo!

* Master en alimentación vegetariana 70% cruda Nivel I y II

* Formación en cocina terapeútica: alergias y cáncer

* Formación en emonutrición: relación entre las emociones, las enfermedades y los alimentos

* Cocina energética 

* Formación en nutrición clínica y nutrición clínica vegetariana

* Terapeuta Nutricional 

Y por qué ajo y aceite?

Ingredientes básicos que están en cualquier cocina.

El ajo no sólo es un condimento que aporta un toque especial a cualquier plato sino que desde hace miles de años se conocen las propiedades terapeúticas del mismo.

El aceite usado en todas sus variedades desde tiempos inmemoriables: de oliva, de lino, de sesamo, de cacahuete… no sólo es un imprescindible a la hora de cocinar sino que podemos usarlo en cosmética como hidratante tras la ducha, es un desmaquillante y lubricante natural, etc.

Así que decidí tomar prestados estos dos ingredientes y comenzar con ellos esta andadura que es el blog Ajo y Aceite by Cristina donde quiero compartir contigo lo que sé, lo que me interesa, me inspira y me emociona.

Espero que lo disfrutes tanto como yo!

 

Un saludo y mucho amor.

Cristina.

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