Aceite de palma? No, gracias



El aceite de palma es un aceite de origen vegetal obtenido a partir de la fruta de la palma.

Actualmente Malasia es el principal proveedor a nivel mundial.

Si miramos las etiquetas de los productos que adquirimos en el supermercado lo podremos encontrar en prácticamente cualquier paquete de procesados, mantequillas, margarina, salsas, helados industriales, etc..


Pero por qué de repente parece que tenemos el aceite de palma hasta en la sopa? Nunca mejor dicho....


El aceite de palma es una grasa y como tal nos aporta untuosidad y sabor a lo que comemos, además los costes de producción son pocos y para rematar la fanea tenemos a disposición de la industria alimentaria una vasta extensión de tierra para poder cultivar la palma: el bosque tropical.


Ideal no?


La única pega es que hay que talar el bosque existente y con la tala nos llevamos por delante no sólo bosque primario y secundario que ha tardado entre 50 y 1000 años en formarse sino también la fauna silvestre como el orangutan o el tigre de sumatra.


Pero esto no es todo.


El bosque tropical juega un papel importante en los patrones de regulación atmosférica DEL MUNDO sobre las temperaturas y las precipitaciones. Y esto que significa? Pues que sin bosque no llueve y cuando lo hace es a lo bestia con las consecuentes inundaciones, pérdidas humanas, etc. Además se produce el ya conocido efecto invernadero con el correspondiente aumento del nivel de los océanos y los mares.


Y todavíá hay más.


Los químicos con los que es tratada la palma para evitar plagas dejan resíduos en el aceite, son peligrosos para los trabajadores, contaminan el suelo, el agua...


Vamos que te dan ganas de coger todo lo que tengas en casa con aceite de palma y tirarlo a la basura........pues hagámoslo!!!

Es más dejemos de comprar productos que contengan aceite de palma!!


Os garantizo que es posible.


A lo mejor tenemos que invertir un poco más de tiempo en hacer la compra, o mejor dicho, en hacer algo por nosotros y el lugar donde vivimos, dícese la Tierra.

Seamos valientes y provechemos la ocasión para cambiar un poco nuestros hábitos e intentemos, por ejemplo, hacernos una pizza en lugar de comprar una congelada.


Es toda una experiencia, doy fe ;-)


Desde aquí os invito a reflexionar un poco cada vez que ponemos un pie en el supermercado, a leer las etiquetas y ser conscientes de las consecuencias que nuestros actos tienen para TODOS.


Espero haberte inspirado.


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Con amor