Chorizo vegetal

Actualizado: sep 17

Personalmente nunca he sido fan de los embutidos.


Me refiero a cuando era pequeña y comía carne y pescado y tenía la posibilidad de comer el típico bocata de chorizo o mortadela para merendar.

Mi madre no compraba ese tipo de cosas (Una visionaria ella, que decía que eso era porquería, teniendo en cuenta que todos mis amigos merendaban un bocata de embutido).

Y cuando yo tenía la oportunidad, en casa de alguien, prefería pan con chocolate.


La cosa es que el otro día llegó a mis manos esta receta, la hice, y el resultado me pareció muy interesante así que he decidio compartirla contigo a ver tú que opinas.



Una cosa tienes que tener clara: esto que vamos a preparar no es chorizo. Vamos a imitar su sabor, su olor y posiblemente nos acercaremos a la textura pero no es un embutido. Es importante que sepas esto para no llevarte un chasco.


Dicho lo cual, al ataque.


Necesitas:


  • 3 Pimientos rojos

  • 2 Dientes de ajo

  • 150 ml de agua fría

  • 300 grs. de gluten

  • 1 C.S pimentón de la Vera

  • 1 c.p. pimentón picante

  • Sal

  • Tomillo

  • Comino

  • Estragón

  • Chorrito de salsa de soja


Parte los pimientos en trozos, quita las semillas y la parte blanca y cócinalos en una olla junto con los dos ajos y un chorro de aceite de oliva durante 20 minutos.


Cuando el pimiento está blandito, tritúralo junto con el agua fría y reserva.


En un cuenco mezcla el gluten con las especias y a continuación añade el puré de pimientos y la salsa de soja.


Amasa hasta obtener una consistencia elástica.



Ahora corta un trozo de papel film y coloca trozos de la masa de manera que vayas formando una especie de churro alargado.


Debe quedar bien apretado.


Te recomiendo que pongas la cantidad en el centro del papel, lo enrolles y apretes los extremos como si estuvieras cerrando un caramelo. Luego puedes atar los extremos para asegurarte de que está bien apretado.




Una vez están nuestros chorizos preparados los cocemos al vapor durante 1 hora, los dejamos enfriar y listo.


Podemos congerlarlo, guardarlos en la nevera siempre con el papel film, darle un par de vueltas en la sartén con un par de ajitos, hacernos un bocata, añadirlo a un guiso... en fin, la posibilidades son muchas.


Espero haberte inspirado.

Con amor

Cristina

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